Hace algo mas de cuatro
años, cuando andaba a puntapiés en el segundo semestre de mi
carrera como economista conocí a un interesante personaje ¡Vaya que
me ha dejado anécdotas! La Profesora Sonia Albarracín. Recuerdo que
en la primera clase recibió una curiosa llamada de un desertor,
alguien que le daba razones para dejar Venezuela, ideas,
recomendaciones y hasta los mejores “tips de inmigración” ella
resonó una carcajada ¡Buenas carcajadas las que tiene Sonia! Pero
con una firmeza admirable respondió “¿Dejar mi país? ¿A quién
le voy a dejar mi país, mi futuro, el de mi hija? Dime ¿A quién?
Yo aquí me quedo, para luchar por lo que es mío”. Lindo mensaje
aquél, la miré sintiéndome mas contrariada que otra cosa. Yo, -que
he sido una desertora desde que tengo memoria- admiraba, quizás en
lo mas profundo; su espíritu de lucha, y me sentí culpable al ver
en ella tantos sentimientos que no habían crecido en mí, siempre he
admirado a la gente luchadora.
Unos tres años mas tarde nos volvimos a topar en las aulas, casi culminando mi carrera opté por una clase electiva que ella dictaba, ¡Tonto quien no quisiera volver a tenerla de profesora! Yo iba feliz, sabía que disfrutaría mis cuatro horas semanales de aprendizaje y comentarios desinhibidos. Sin embargo me he llevado una gran sorpresa cuando a mediados de semestre la profesora Albarracín nos había dejado para partir al encuentro de una nueva vida en Bucaramanga. Pero ¿Cómo? Después de sus tantos discursos de lucha ¿Qué la hizo cambiar de parecer? Que confusión creaba en mi pequeña cabeza, sentí como quien entra a su biblioteca y la halla desorganizada, como para perderse entre los libros que tenía sobrepuestos en un orden perfecto.
¿Sus razones? Quién sabe, quizás la vida en el tercer-mundo la agobió lo suficiente, a mi me gusta pensar que fue su condición de “Magnánime” que la hizo decidir por su futuro. La vida es mas corta de lo que parece y las decisiones -mas para quienes son madres- deben tomarse con bastante sensatez, con miras hacia el futuro.
Mas de uno, en su condición de borrego; no entenderá como Sonia ha dejado el mal-llamado “País mas hermoso del Mundo”. Pero ¡Un momento! No es solo Sonia. Según el estudio de Anitza Freitez eran apenas en el 2010 más de 521.000 personas. En búsqueda de libertad.
Hay quienes etiquetarán a esos cientos de miles de personas como “apátridas”, pero aquellas aves que nacen enjauladas también piensan que volar es una enfermedad. Para mí los conceptos de patria, amor, derechos y democracia en Venezuela, como muchos otros; se han prostituido. ¡Que vivan los ciudadanos del mundo!
Vídeo para los que creen que es buen momento de convertirse en protagonistas de sus propias vidas.
Unos tres años mas tarde nos volvimos a topar en las aulas, casi culminando mi carrera opté por una clase electiva que ella dictaba, ¡Tonto quien no quisiera volver a tenerla de profesora! Yo iba feliz, sabía que disfrutaría mis cuatro horas semanales de aprendizaje y comentarios desinhibidos. Sin embargo me he llevado una gran sorpresa cuando a mediados de semestre la profesora Albarracín nos había dejado para partir al encuentro de una nueva vida en Bucaramanga. Pero ¿Cómo? Después de sus tantos discursos de lucha ¿Qué la hizo cambiar de parecer? Que confusión creaba en mi pequeña cabeza, sentí como quien entra a su biblioteca y la halla desorganizada, como para perderse entre los libros que tenía sobrepuestos en un orden perfecto.
¿Sus razones? Quién sabe, quizás la vida en el tercer-mundo la agobió lo suficiente, a mi me gusta pensar que fue su condición de “Magnánime” que la hizo decidir por su futuro. La vida es mas corta de lo que parece y las decisiones -mas para quienes son madres- deben tomarse con bastante sensatez, con miras hacia el futuro.
Mas de uno, en su condición de borrego; no entenderá como Sonia ha dejado el mal-llamado “País mas hermoso del Mundo”. Pero ¡Un momento! No es solo Sonia. Según el estudio de Anitza Freitez eran apenas en el 2010 más de 521.000 personas. En búsqueda de libertad.
Hay quienes etiquetarán a esos cientos de miles de personas como “apátridas”, pero aquellas aves que nacen enjauladas también piensan que volar es una enfermedad. Para mí los conceptos de patria, amor, derechos y democracia en Venezuela, como muchos otros; se han prostituido. ¡Que vivan los ciudadanos del mundo!
Vídeo para los que creen que es buen momento de convertirse en protagonistas de sus propias vidas.
0 Comenta(n):
Publicar un comentario